-hola Nicolás, ¿cómo va?
-muy bien, padre, ¿qué necesitaba?
-te llamaba por el tema del casamiento, ¿qué rito eligiron: rito romano o toledano?
-PERDÓN! ¿y eso? no tengo idea de lo que me está hablando...
-Uh, no me digas que no les dijeron nada... bueno, pensé que rp Cortés les había explicado...
más tarde Nicolás habla con rp Cortés quien le explica las diferencias de los ritos. DE CABEZA ELEGIMOS TOLEDANO. se los explico
toledo
Una cosa es la misa del casamiento y otra el rito del matrimonio en sí, que no necesita de misa.
El rito del matrimonio no está en el Misal sino en el Ritual y esto es importante por lo siguiente:
Así como el Misal fue único para toda la Iglesia latina de rito romano, los rituales no. Los rituales presentaban peculiaridades propias según los países e incluso según las diócesis.
En el caso de buena parte de España y de otros países hispanos, se seguía el Manual Toledano. Y en ese Manual había restos de la liturgia hispano-mozárabe, que en el caso del matrimonio eran mucho más que restos. Por ejemplo la velación (imposición del velo sobre los hombros del novio y la cabeza de la novia), la preciosa bendición de la novia, las arras, la despedida ("Compañera te doy, y no sierva: ámala como Cristo ama a su Iglesia") y diversas oraciones de ese Manual eran las de la liturgia hispano-mozárabe, no de la romana. Otra de las peculiaridades del Manual Toledano es que desde antiguo era bilingüe.
La publicación del Manuale Toletanum en 1494 es el fruto de tres factores que confluyeron en el momento histórico de su impresión: la búsqueda de unidad litúrgica en la diócesis de Toledo; la necesidad de expresar y conservar los frutos nacidos de la creatividad de una Iglesia históricamente influyente e importante en España; la solidez de la implantación de la liturgia romana tras la supresión de la hispánica a principios del milenio.
El Manuale nace en el contexto litúrgico de la ausencia de un ritual de sacramentos para toda la Iglesia universal, ausencia que se veía suplida por la acción de los obispos que publicaban libros litúrgicos para sus territorios. En este caso, el Manuale se debe a la intervención del Cabildo-Catedral de Toledo con el encargo a tres de sus miembros (entre los que destaca Alonso Ortiz) de elaborar el nuevo libro litúrgico para los sacramentos.
El contenido del Manuale es eminentemente romano y no hispánico. La liturgia hispánica es suplantada en el solar hispánico por la romana (con influencias galicanas y germanas) que llega a través de los monjes benedictinos, sobre todo. Los nuevos textos manuscritos fueron extendiéndose por la península conviviendo con los hispánicos hasta que estos últimos fueron desapareciendo. En 1494 la liturgia romana está plenamente difundida e implantada en España; sólo se conserva la hispánica en las parroquias mozárabes de Toledo. El Manuale no nace como ritual hispánico; es un ritual romano en el que, al mismo tiempo, perviven huellas de la antigua liturgia de España y de algunos de los usos propios de la diócesis de Toledo.
Después de la publicación del Rituale Romanum (a. 1614), el Manuale adopta una nueva modalidad: las ediciones españolas del Ritual de Trento añaden el manual toledano como apéndice. Esto fue posible gracias a que Paulo V no impuso el nuevo ritual sino que concedió la posibilidad de que pervivieran los usos propios de las distintas regiones para la celebración de los sacramentos. Con el paso del tiempo, el Rituale Romanum se fue imponiendo por el uso; pero en España se conservaron siempre y casi invariables los apéndices toledanos.
















































